03/12/2025

El diseño editorial en la era digital: el papel sigue más vivo que nunca

El papel como territorio estratégico en un mundo digitalizado

Desde hace décadas, se viene vaticinando el declive del papel. Igual que se auguró —con idéntica ligereza— la extinción de la radio. Pero ambos medios han demostrado su capacidad de adaptación, su persistencia y, sobre todo, su relevancia emocional y cultural.

Lejos de desaparecer, el papel continúa reclamando su espacio en un ecosistema comunicativo que no es binario, sino complementario. El entorno digital no ha sustituido al físico: lo ha enriquecido. Y si algo hemos aprendido de este proceso es que, cuanto más conectados estamos, más valoramos aquello que podemos tocar, oler, hojear. Lo que se convierte, literalmente, en experiencia. Lo que se transforma en objeto.

El valor del objeto: cuando el diseño editorial comunica más allá del contenido

Este concepto —el valor del objeto— fue el eje de reflexión para una de las exposiciones que el ADG-FAD sugirió para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). El briefing proponía un enfoque muy claro: volver a poner el acento en el libro como objeto físico, como símbolo cultural con presencia y peso. Una pieza que no solo transmite información, sino que representa ideas, valores y emociones. Un objeto que se colecciona, se conserva, se regala.

Este enfoque fue motivado por Esther Agustench, en ese momento presidenta de la ADG-FAD y directora creativa de NOMON DESIGN, quien reivindicó precisamente la dimensión simbólica, estética y emocional del libro como pieza cultural.

El diseño editorial, desde este prisma, trasciende su función meramente funcional o estética para convertirse en un ejercicio de creación de significado. Y es precisamente en esa dualidad —contenido y continente— donde reside su potencia comunicativa.

Diseño editorial y el papel: la relevancia de lo tangible

El diseño editorial es una disciplina fundamental en la comunicación visual, encargada de dar forma y estructura a publicaciones como libros, revistas y catálogos. Tradicionalmente asociado al formato impreso, este campo ha experimentado una profunda transformación con la irrupción del entorno digital. Sin embargo, lejos de desaparecer, el papel y lo digital han encontrado caminos para coexistir y complementarse, redefiniendo las estrategias de marcas y editores.

Aunque vivimos inmersos en una era de pantallas, los soportes físicos siguen teniendo un valor incuestionable. El papel activa los sentidos, aporta durabilidad, presencia, y genera una percepción de calidad y cuidado que lo convierte en un objeto deseado. En un contexto de hiperconectividad y consumo acelerado, lo tangible adquiere un valor diferencial. Es una forma de detener el tiempo, de establecer un vínculo más profundo y memorable con el contenido.

Prueba de ello es la historia del catálogo de IKEA, que durante décadas fue mucho más que una simple herramienta comercial. Se convirtió en una pieza esperada, consultada y guardada en millones de hogares. En su punto álgido, en 2016, se imprimieron más de 200 millones de ejemplares en todo el mundo. Su desaparición en 2020 marcó simbólicamente el cierre de una etapa, pero también evidenció el enorme poder que puede alcanzar el papel cuando se convierte en un objeto cultural, emocional y cotidiano.

Hoy, ese mismo poder reside en aquellos catálogos, libros o revistas que, más allá de informar, logran emocionar. El papel, en estos casos, no es un simple soporte, sino una herramienta estratégica que suma valor, diferencia y permanencia a la marca que lo firma.

Diseño editorial como declaración: Irma Boom y la revolución editorial

Una figura clave en esta reivindicación del papel como objeto es la diseñadora neerlandesa Irma Boom. Reconocida internacionalmente por transformar el libro en una experiencia artística total, Boom rompe las reglas del diseño editorial convencional para construir artefactos visuales que cuentan tanto por su forma como por su contenido. Sus obras demuestran que el papel tiene aún mucho que decir en la era digital, precisamente porque se atreve a explorar sus límites físicos, formales y narrativos.

Uno de sus proyectos más emblemáticos es el SHV Think Book, un volumen de más de 2100 páginas sin índice ni numeración, concebido como una obra para ser descubierta sin un orden prefijado, casi como un archivo infinito que el lector puede habitar a su ritmo. También es icónico su trabajo para la marca de cosméticos Chanel (Chanel N°5: Culture Chanel), donde el contenido del libro grabado en relieve sobre papel blanco, exige una lectura íntima, casi táctil, transformando lo editorial en una experiencia sensorial. Otra muestra de su radicalidad conceptual es el The Architecture of the Book, una monografía que recoge sus trabajos y que, lejos de ser un simple recopilatorio, es en sí misma una declaración de principios sobre el papel como medio vivo y experimental.

Para Boom, el diseño editorial no consiste solo en presentar contenido, sino en provocar al lector, desafiar sus expectativas y amplificar el mensaje a través de cada pliegue, textura o silencio visual. En un momento en que el libro parecía condenado a volverse invisible, ella lo ha elevado a objeto de culto.

Imagen Irma Boom
https://arquine.com/solo-se-hacen-libros-para-el-futuro-conversacion-con-irma-boom/

Cuando el diseño editorial actúa como una extensión visual y narrativa del branding

En NOMON DESIGN llevamos dos décadas demostrando que el diseño editorial es un territorio estratégico para construir marca. Más de 550 proyectos desarrollados desde 2006 avalan nuestra experiencia que combina narrativa, criterio visual y una comprensión profunda de la identidad de cada cliente, convirtiendo cada pieza en una extensión coherente, memorable y plenamente alineada con su branding.

En esta misma línea, hemos explorado las posibilidades expresivas del diseño editorial en papel con el catálogo corporativo y de producto de Cosmic, donde traspasamos el nuevo posicionamiento de marca a su principal pieza editorial.

Una publicación pensada como extensión visual y narrativa del universo Cosmic, con un diseño que integra contenido, estructura y materiales para transmitir una identidad singular. El uso de su paleta cromática, estratégicamente seleccionada para transmitir el concepto Milleclectic, una retícula flexible, la combinación de técnicas como la serigrafía y el relieve en seco, o la elección de papeles (Gmund Colors Matt 88 de 350 g y Arena White Smooth de 120) refuerzan su papel como objeto de marca.

También el catálogo corporativo de Athos se concibió como una pieza que se distancia de lo comercial para adoptar un tono pausado, casi contemplativo, donde el diseño acompaña al lector a través de texturas, silencios visuales y secuencias que invitan a la observación y la lectura lenta. Más que una herramienta de venta, es una publicación que celebra la sensibilidad y el tiempo como parte del relato de marca.

El papel y el digital: aliados en la creación de experiencias

El entorno digital ha transformado radicalmente la forma en que accedemos, compartimos y consumimos contenido editorial. Gracias a su inmediatez, versatilidad y capacidad de actualización constante, lo digital permite una distribución global prácticamente instantánea, sin los costes del papel, de impresión, logísticos, etc. Además, introduce nuevas dimensiones al relato: el diseño editorial ya no se limita a lo estático, sino que puede incorporar elementos interactivos, animaciones, vídeos, sonido o enlaces que enriquecen la experiencia y permiten expandir el contenido hacia otros canales como redes sociales, tiendas online o plataformas de contenido. Esta conectividad no solo amplifica el alcance, sino que refuerza la continuidad narrativa y el vínculo con el lector.

Las estrategias editoriales más eficaces hoy son híbridas. Integran códigos QR, realidad aumentada o enlaces interactivos en publicaciones físicas para enriquecer la experiencia del usuario. El papel cobra valor como objeto memorable, mientras que lo digital aporta flexibilidad y accesibilidad. En conjunto, forman una narrativa expandida que permite una relación más completa y dinámica con el contenido.

Desde un enfoque estratégico, lo digital no pretende sustituir al papel, sino prolongar su efecto. Una publicación puede comenzar como objeto físico y continuar en el entorno digital, generando recorridos paralelos y personalizados. El diseño editorial digital —cuando está bien pensado— facilita la navegación intuitiva, se adapta a diferentes dispositivos y permite lecturas a diferentes ritmos. Además, incorpora funcionalidades clave para la accesibilidad, como el ajuste de brillo, el cambio de tamaño de texto o la lectura asistida por voz. Todo ello convierte al formato digital en un aliado imprescindible para democratizar el contenido y hacerlo más inclusivo, sostenible y dinámico. El reto está en encontrar el equilibrio, entendiendo que el soporte no define el valor, sino la intención con la que se diseña.

Diseño editorial con alma de objeto: conclusiones para el presente (y el futuro)

El diseño editorial se sitúa hoy en la intersección entre lo táctil y lo digital, entre lo perdurable y lo efímero, entre lo emocional y lo funcional. Ya no se trata únicamente de maquetar contenidos, sino de construir experiencias que dialogan con el lector desde múltiples dimensiones: la vista, el tacto, el ritmo, la narrativa. El valor del objeto no se mide únicamente por su materialidad, sino por la intención con la que ha sido concebido y la conexión que es capaz de generar.

En un contexto saturado de estímulos y mensajes, donde lo digital domina la inmediatez, el papel se reafirma como ese lugar donde las marcas pueden detener el tiempo, contar con calma, seducir sin gritar. Y cuando ambos mundos —el físico y el digital— se entienden como aliados, el diseño editorial alcanza todo su potencial: informar, emocionar, permanecer. Diseñar con esencia de objeto es, en el fondo, una declaración de principios. Es apostar por crear piezas que no solo se lean, sino que se vivan. Porque en un mundo hiperconectado, lo que realmente deja huella es aquello que se puede sostener en las manos… y también en la memoria.

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